martes, 4 de diciembre de 2018

X

Ella besó su despedida, y supo en ese instante que el leve y sutil dolor pasaría. Como la tarde que se diluye bañada de sol detrás de las casas del barrio, mientras hace el amor la noche y el día, se extrañó de la paz de ausencia del vacío de mentiras. En el umbral de la galería dibujó su cara entre las nubes, mientras el norte hilvanaba collares con estrellas en su frente. Prefirió dormir... En las noches, cuando el círculo infinito calla, regresa a la vida,
y posa la mirada sombría sobre las rectas de los linderos techos, para dibujar con tristes párpados contornos de dos que se aman sin despedidas.

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