lunes, 1 de julio de 2019

SOLITARIA TRISTEZA MÍA...

A veces estoy con esa tristeza de vivir...
A veces los amigos me alcanzan para llenar rascacielos y, a veces, los apilo mutilados, los enaltezco para contemplarlos en la mismidad. Inútiles, obsoletos, ciegos cuerpos lejanos...
Mi soledad tiene muchas horas de miradas al patio en otoño, de desayunos y meriendas con Dios, y de noches con el Diablo.
A veces estoy atenta a todo y nada. Esperando la invasión  periódica de la pena, que es la nada, más  el sinsentido, los celos, la envidia, el odio y el frío de Dante, todo así, tan hecho puchero.
A veces recobro la esperanza y fantaseo con que vienen a recoger mi pena con alquimias y entonces rompo la mordaza y le hablo al mundo de mí... pero me arrepiento. Porque a veces echo polvo de estrellas en agujeros negros,  y el horror me repliega.
A veces...
... a veces vuelvo a soñar con ser feliz, y tal vez sea eso... que a veces estoy tan triste, que hasta parezco viva.

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