Llegará un día en que ya no nos podamos esconder en el remiendo de las grietas. Recordaré las épocas en las que reíamos fusionadas frente a la trivial cotideanidad y jugábamos a querernos en la misma orilla. Sé que has venido a buscarme porque las sombras crepitan dunas con ojos de azufre.
¡Cómo quisiera decirte: amiga y hermana como antes, y que tu boca dibujara la complicidad que nos convoca!
Sé que debo salir de esta agazapada sombra para enfrentarte, sé que voy a la muerte porque tus fauces articulan demonios que avanzan. No puedo dejar de mirarte como ayer. Llegó el día hermana,
y lloran mis manos de cielo que no pueden dejar de amarte, incluso, con tu verde de mar.
Damos lo que tenemos. Somos historia, fracasos y logros, cultura del barrio y de las lecturas en bares, en colectivos y en almohadas. Somos pensamiento subsidiado por la palabra.
viernes, 13 de julio de 2018
La vida como el cielo y el mar.
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Gracias!!!
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